Por: Iván González Delgado — González Valdivia & Abogados
Lectura estimada: 4 minutos
La tecnología avanza a una velocidad vertiginosa. Herramientas de inteligencia artificial, automatización de procesos y el uso intensivo de datos ya forman parte de la operación cotidiana de las empresas en el Perú. Sin embargo, esta transformación plantea una pregunta crucial para directorios, gerentes y socios: ¿está nuestro sistema jurídico preparado para responder a los nuevos riesgos que genera la tecnología?
La respuesta no es simple. Aunque el ordenamiento peruano no cuenta con una ley única que abarque todos los aspectos de la IA, existe un marco normativo aplicable (Código Civil, Ley N.° 29733 de Protección de Datos Personales, Ley N.° 27269 de Firmas Digitales, Ley N.° 30096 de Delitos Informáticos y normas de INDECOPI).
El problema real radica en que la tecnología avanza más rápido que las leyes. La ausencia de una norma específica para una tecnología no significa que exista una ausencia de responsabilidad legal.
Los 5 Principales Riesgos Jurídicos Tecnológicos en las Empresas
Para una organización, incorporar tecnología no es solo adquirir un software; implica asumir contingencias que deben gestionarse de manera preventiva:
- Inteligencia Artificial y Toma de Decisiones: ¿Quién responde legalmente si un algoritmo de decisión ocasiona un daño económico o discrimina a un cliente?
- Protección de Datos Personales: El uso masivo de información eleva las sanciones por brechas de seguridad o por el uso no autorizado de bases de datos bajo la Ley N.° 29733.
- Propiedad Intelectual y Contenidos Generados con IA: ¿A quién pertenecen los derechos económicos de un software, diseño o texto generado con asistencia de IA?
- Contratos Inteligentes y Automatizados: Cuando un contrato o transacción se ejecuta automáticamente por sistema, ¿quién asume la responsabilidad si ocurre una falla técnica o un error de sistema?
- Seguridad de la Información: Un incidente de ciberseguridad ya no es solo un problema del área de TI; acarrea contingencias contractuales, regulatorias, económicas y reputacionales.
El Nuevo Rol de la Asesoría Legal Corporativa
Los vacíos legales no eximen a las empresas de cumplir con los principios generales del Derecho. Por ello, el abogado empresarial moderno ya no puede intervenir solo cuando aparece el conflicto. Su labor debe ser preventiva: entender el negocio, analizar la tecnología y anticipar las contingencias jurídicas antes de que se traduzcan en litigios o multas.
Reflexión Final: La seguridad jurídica de una empresa en proceso de transformación digital no se construye esperando a que aparezca un problema, sino anticipando los riesgos.

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